LO QUE NO SÉ VE, PERO SE SIENTE

 Hay etapas que no se sienten como avanzar.
Escribo esto desde un lugar muy honesto, de esos que no siempre se muestran.
Nadie te habla de ese momento en el que ya lo estás intentando todo.  
Cuando trabajas, te mueves, buscas opciones, haces lo que está en tus manos…  
y aun así, nada termina de cambiar.
Estoy ahí.

Semáforo en rojo, con personas y coches en movimiento
Aún en la pausa, seguimos adelante 


Cuando todo se mueve… menos tu vida


Trabajo en una confitería donde los días se repiten entre hornos, pan y bollería. No es un trabajo difícil de entender, pero sí de sostener cuando estás cansada por dentro. Llego a casa agotada. A veces incluso sueño que sigo trabajando, como si mi mente no encontrara la forma de salir de ese bucle.
Y mientras tanto, mi vida parece estar en pausa.


Estar lista… pero no poder avanzar


Estoy esperando mi homologación.  
Estoy esperando respuestas que no dependen de mí.
Y creo que eso es lo que más pesa:  
estar lista… pero no poder avanzar.
Porque sí, hay una parte de mí que ya está preparada.  
Hay una vida que sé que puedo construir.  
Incluso hay oportunidades esperando.
Y aun así… no puedo alcanzarlas todavía.


Sostenerte también es avanzar


He tocado puertas. He buscado opciones. He intentado conseguir nuevas oportunidades.  
No ha salido.
Y en medio de todo eso, estoy aprendiendo algo que no esperaba:
que hay momentos en los que no se trata de avanzar,  
sino de sostenerte sin romperte.
Porque no, no siempre puedes más.  
No siempre tienes energía para hacer ejercicio, crear, producir o “aprovechar el tiempo”.
A veces lo único que puedes hacer es:  
trabajar, descansar como puedas, escribir un poco… y seguir.
Y eso también cuenta.


El trabajo que nadie ve


Durante mucho tiempo pensé que si nada cambiaba afuera, era porque yo no estaba haciendo lo suficiente.
Pero ahora empiezo a entender algo distinto:
cuando nada cambia fuera,  
todo el trabajo pasa por dentro.
Y ese trabajo también es real, aunque no se vea.
Hoy no siento que esté avanzando como me gustaría,  
pero tampoco estoy donde estaba antes.
Estoy aprendiendo a sostener la incertidumbre,  
a no abandonarme en medio del cansancio,  
a seguir moviéndome incluso cuando el camino no es claro.


Un pequeño movimiento


No sé cuánto tiempo más durará esta etapa.
Pero sí sé algo:
no estoy completamente detenida.
Hoy envié mi currículum a una oportunidad que llegó de forma inesperada.  
No sé qué pasará.
Pero por primera vez en un tiempo,  
no lo siento como presión…
lo siento como un pequeño movimiento.
Y a veces, eso es suficiente para seguir.

Mi invitación…
Si estás en una etapa donde nada parece moverse, me gustaría leerte.  
A veces, ponerlo en palabras también es una forma de avanzar.
Y si este momento también te resuena, quizás quieras leer lo que escribí sobre lo que pasa después de intentarlo… porque a veces, esa es justo la parte que nadie te explica.


Escrito por: Diana P. Ortiz C.

Comentarios

Entradas populares