LO QUE NADIE TE DICE DESPUÉS DE INTENTARLO
El rincón donde mis silencios se vuelven decisiones.
Hay algo que no te cuentan cuando por fin te atreves.
Cuando haces eso que llevabas tiempo pensando, cuando dices lo que sientes, cuando tomas una decisión que te da miedo…
No todo se siente como esperabas.
Pensamos que después de dar el paso vamos a sentir alivio, claridad, seguridad.
Pero muchas veces lo que llega es otra cosa:
- Duda.
- Silencio.
- Incomodidad.
Empiezas a preguntarte si hiciste bien.
Si exageraste.
Si habría sido mejor quedarte como estabas.
Y entonces aparece una sensación extraña…
Como si hubieras avanzado, pero al mismo tiempo no supieras dónde estás.
A mí me pasó.
Creí que lo difícil era intentarlo.
Pero lo verdaderamente retador fue sostener lo que vino después.
Lo difícil no es avanzar... es no retroceder
Porque después de dar ese paso, todo dentro de ti quiere volver a lo conocido, a lo comodo.
A lo que ya sabes manejar.
Incluso si te hacía daño.
Y ahí inicia otra batalla:
No invalidar lo que sentiste.
No minimizar lo que hiciste.
No convencerte de que “no era para tanto”.
No deshacer el paso que ya diste.
Cada día aprendo algo nuevo
No necesitas tenerlo todo claro después de intentarlo.
No necesitas sentirte segura inmediatamente.
Solo necesitas algo mucho más simple… y mucho más difícil: quedarte.
No volver atrás.
No invalidar lo que sentía.
No convencerme de que “no era para tanto”.
Porque cuando das un paso hacia ti…
También te enfrentas a todo lo que antes evitabas.
Quedarte aunque incomode.
Aunque dudes.
Aunque no tengas todas las respuestas.
Porque a veces crecer no se siente como avanzar…
Se siente como no retroceder.
Mi experiencia
Este proceso no ha sido tan fácil como parece. He tenido momentos en los que me cuestiono si lo que hago cumple un objetivo, pero hay otros días —muchos, en realidad— en los que siento el cambio vibrando dentro de mí.
Durante mi tiempo cuidando adultos mayores, me enfrentaba a diario a una carga emocional pesada: mi propia tendencia a absorber las emociones de los demás. En mi proceso de crecimiento, me prometí no perder la empatía, pero tampoco perderme más a mí misma.
Empecé poco a poco. Aprendí a escuchar sin dar una respuesta automática de consuelo o solución. Y cuando alguien intentó aprovecharse de mi buena voluntad, fui capaz de detenerme y defender mi valor personal sin dañar a nadie, pero sin traicionarme a mí.
¿Qué fue lo más difícil para ti después de hacerlo?
Y si ahora mismo estás en ese punto en el que dudas… quizá no necesitas una respuesta.
Quizá solo necesitas no volver atrás.
Escrito por. Diana P. Ortiz C.


El poder enfrentarte a esas batallas que te sacan de tu área de comfort y los cuales te permiten florecer pese a tu indecisión si estás haciendo lo correcto siempre va hacer lo correcto. Gracias por recordármelo 😉
ResponderEliminar