ORGULLO Y EGOÍSMO: cuando pensar en mí también es cuidado

Orgullo y egoísmo
Orgullo y egoísmo como límites emocionales y cuidado personal
El orgullo y el egoísmo también pueden nacer de la misma raíz

Hemos crecido escuchando frases como: 
"No seas orgullosa/o"
"Eso es egoísmo"
"Deberías pensar en los demás primero"

Estas frases tienden a reforzar un sentimiento de culpa que termina guiando nuestras decisiones, normalmente favoreciendo a los demás antes que a nosotros mismos y cada vez que intentamos pensar o actuar a favor de nosotros, esas frases llegan a nuestra cabeza.

Durante mucho tiempo intenté no ser orgullosa ni egoísta. Me esforzaba por dar lo mejor de mí a los demás, pero con el tiempo entendí algo incomodo: no siempre lo hacía desde el altruismo, sino esperando aprobación, amor o respeto a cambio.
De acuerdo a diferentes estudios psicológicos eso es una muestra de orgullo y egoísmo; así mismo el estoicismo propone que debemos hacer lo correcto por coherencia interna y no por recompensa externa.

Por otro lado también nos recomiendan pensar más en nosotros, en amarnos primero a nosotros mismos para así dar a los demás y evitar relaciones donde no haya reciprocidad. Pero, ¿no es esta ultima un intercambio de lo que ofrecemos? 

¿Es el orgullo y el egoísmo tan malos?
¿Hasta qué punto es necesario tenerlos?

El orgullo que sostiene

El orgullo que sentimos por nosotros mismos nos puede sostener en momentos en los que otros quieran minimizarnos o humillarnos, también para reconocer nuestros logros y nuestras fortalezas. Cuando lo dirigimos hacia los demás nos puede permitir celebrar sus logros y animarlos a seguir cumpliendo metas sin sentir que somos inferiores o mejores que ellos.

El orgullo al igual que las demás emociones cumple una función en nuestro bienestar emocional y mental, solo que al igual que las demás debemos darle su espacio apropiado sin permitir que ninguna de ellas nos domine o nos defina como personas.

El egoísmo que cuida

El egoísmo nos permite alejarnos de aquello que nos hace daño, nos impulsa a elegirnos antes que a alguien o algo que en lugar de aportar, nos limita o roba nuestra energía y espacio. Cuando estamos acostumbrados a darle prioridad a otras personas el egoísmo nos recuerda que también importamos y que la reciprocidad es necesaria en una relación sana.

La palabra que más define el egoísmo es el "No" y es esa misma palabra que evitamos decir por no incomodar o para evitar la desaprobación. Sin embargo, es la que más necesitamos decir para marcar los limites que definen la calidad de vida emocional que queremos tener. Recuerda que decir siempre que sí no nos hace mejores personas y decir que no tampoco nos define.

Los dos como unidad

Ya nos han enseñado bastante el lado malo del orgullo y del egoísmo, es hora de que aprendamos a verlos como herramientas para mejorar la manera en que nos relacionamos con el mundo. Usándolos adecuadamente nos permite acercarnos emocionalmente a las demás personas a través del amor propio dirigido hacia fuera. Ya que sin orgullo personal no hay limites y sin limites hay desgaste, así mismo el egoísmo personal nos permite elegir para evitar reaccionar.

El temor a dejar de ser querido

El pensamiento que más viene a nuestra mente cuando pensamos en estas emociones son: 
  • "si pienso en mi, ¿me querrán menos?
  • "si me elijo, ¿me quedo sola?
El sentimiento de culpa que viene de estas frases normalmente afecta a aquellas personas que tienden a cuidar a los demás, esto debido a que estamos acostumbrados a vivir del amor o la aprobación que nos expresan cuando pensamos más en los demás antes que en nosotros.

A veces el orgullo no es arrogancia, y el egoísmo no es falta de amor; a veces son la forma más honesta de no desaparecer.
Aprender a integrarlos no es fácil, sobre todo cuando venimos de historias donde pensar en nosotros mismos estaba mal visto o era castigado con culpa. Tal vez por eso seguimos confundiendo el amor propio con el miedo a perder a otros.

Aprender a decir que no, a sentir orgullo por lo que somos y a elegirnos, inevitablemente cambia la forma en que nos relacionamos con los demás. No siempre es cómodo. A veces implica incomodar, perder vínculos o replantear los lugares que ocupamos.

En textos anteriores he reflexionado sobre los límites, las palabras que duelen y las renuncias que implica empezar de nuevo, porque al final todo está conectado: cómo nos nombramos, cómo nos cuidamos y cómo elegimos estar en el mundo.

💬 Y ahora te pregunto a ti:
¿En qué momento de tu vida sentiste que pensar en ti era egoísmo?
¿Te cuesta más sentir orgullo por lo que eres o decir que no sin culpa?
Te leo 🤍
@dolunana

Escrito por. Diana P. Ortiz C.

Comentarios

  1. Me encanta lo que dices y lo llevo a esta frase: si lo que le hace bien al otro te incomoda o te hace mal a ti es un No rotundo a la hora de actuar y como lo indicas cuando hay amor por nosotros mismos, orgullo por lo que somos las relaciones correctas en todo sentido se presentan genuinas, y no digo que se debe pensar lo mismo para que sean correctas deben nacer desde lo recíproco para que haya armonía, más allá de las opiniones sobre distintos temas, porque no se trata de no pensar diferente sino de respetar las diferencias sin juzgar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tomarte el tiempo de compartir esto 🤍
      Me alegra mucho saber que la reflexión conecta contigo y que la haces parte de tu manera de actuar. Coincido contigo: no se trata de dejar de pensar diferente, sino de aprender a respetarnos incluso desde la diferencia. Gracias por sumar con tanta honestidad.

      Eliminar
  2. Me encanta como de manera sencilla explicas las cosas y como haces que tus lectores podamos ver más allá de lo que puede estar sucediendo en nuestras vidas. Solo puedo decir gracias

    ResponderEliminar
  3. Me encanta!!! Eres faro para muchos!!!!

    ResponderEliminar
  4. Gracias por acompañarme en este espacio de reflexión y crecimiento.
    Un abrazo,
    Diana

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares