DUELO A DEJAR DE SER QUIEN ERES
![]() |
| Entre lo que fui y lo que estoy siendo |
Cuando cambiar también duele
Nadie nos prepara para el duelo de dejar de ser quien éramos. No porque esa versión haya sido mala, sino porque fue necesaria. Fue la que sostuvo, la que se adaptó, la que aprendió a sobrevivir incluso cuando hacerlo implicaba olvidarse de sí misma. Cambiar no siempre se siente como alivio; a veces se siente como pérdida, como extrañar una forma de estar en el mundo que ya no nos pertenece, pero que durante mucho tiempo nos dio sentido.
Después de aprender a soltar la culpa como una emoción aprendida y de empezar a mirar el orgullo y el egoísmo como formas de cuidado, aparece algo inesperado: el duelo. Porque cuando dejamos de vivir desde la culpa y empezamos a elegirnos, también dejamos atrás una versión de nosotros mismos. Y aunque ese cambio sea necesario, no deja de doler.
La versión que nos sostuvo
Durante mucho tiempo fui "la que siempre estaba". La que podía un poco más. La que entendía, la que se adaptaba, la que cedía. Ese rol me dio pertenencia, identidad y, muchas veces, amor. Dejarlo no fue una decisión consciente de un día para otro; ha sido un proceso lento en el que empecé a notar que seguir ahí tenía un costo demasiado alto: yo misma.
El duelo no aparece porque quiera volver a ser quien era, sino porque esa versión me era familiar. Había algo de seguridad en saber cuál era mi lugar, incluso cuando ese lugar me lastimaba. Cambiar implica entrar en un terreno desconocido, donde ya no sabes exactamente cómo responder, cómo vincularte o quién eres sin ese papel que te definió durante tanto tiempo.
Cuando ya no eres, pero aún no sabes quién
Hay un momento especialmente incómodo en este proceso: cuando ya no eres quien eras, pero todavía no sabes quién estás siendo. Ese espacio intermedio puede sentirse vacío, confuso y solitario. Es fácil dudar, preguntarse si valía la pena, si no exageraste, si no te volviste "demasiado". Pero ese vacío no es un error; es parte del tránsito.
Dejar de ser quien eres no significa rechazar esa versión. Al contrario, implica reconocerla con gratitud. Honrar lo que hizo con las herramientas que tenía, entender por qué fue necesaria y permitirle descansar. No se trata de borrarte, sino de dejar de exigirte seguir siendo alguien que ya no encaja con la persona en la que te estás convirtiendo.
Crecer también es despedirse
Este duelo no se vive de golpe. Aparece en pequeños momentos: cuando dices que no y te sorprende el silencio, cuando no reaccionas como antes, cuando alguien te extraña "como eras". Y aunque a veces duele, también es una señal de que algo se está reordenando dentro de ti.
Tal vez el crecimiento no siempre se sienta como avance. A veces se siente como despedida. Y está bien. Porque no todo lo que dejamos atrás era malo, pero no todo lo que fue necesario debe acompañarnos para siempre.
¿Hay alguna versión de ti que estés aprendiendo a soltar?



Me encanta!
ResponderEliminarMe gusta mucho como conecto con lo que escribes
ResponderEliminar