LA CULPA "UN PESO INVISIBLE"

fotografia original de Diana P. Ortiz C.

En muchas ocasiones, sin darnos cuenta, vivimos cargando emociones que no nos pertenecen. Esta es una reflexión sobre cómo aprendí a reconocer la culpa y a soltarla con amor.

A veces la culpa se siente como una nube pesada que cubre el cielo de nuestra mente. No se ve, pero está ahí... flotando, extendiéndose sobre todo lo que hacemos, hasta que la luz apenas logra atravesarla. Durante mucho tiempo creí que esa sombra era parte de mí, que debía cargarla por mis errores, mis silencios o por no haber sido suficiente. Pero con el tiempo entendí que muchas veces esa culpa no nace de lo que hicimos, sino de lo que nos enseñaron a sentir.

¿CÓMO HE VIVIDO CON ELLA?

Desde pequeña aprendí a asociar mi bienestar con el de los demás. Si mi madre estaba triste o enojada, sentía que era mi culpa. Si algo salía mal, pensaba que podía haber hecho más o mejor. Crecí con esa sensación de responsabilidad emocional por lo que pasaba a mi alrededor, y esa idea me acompañó hasta la adultez: en mis amistades, en el trabajo y en mi matrimonio.

Gracias a la terapia he podido mirar de frente esa emoción. He comprendido que mi cuerpo y mi mente ya no necesitan cargar con algo que no les pertenece. Que sentir culpa por todo no me hace más empática, sino más distante de mí misma.

¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE?

La culpa, en sí, no es mala. Nos ayuda a reconocer cuando hemos hecho daño, a reparar, a aprender. Pero cuando se vuelve un hábito, una forma de vida, se transforma en una carga invisible que nos impide avanzar. Es entonces cuando se instala el peso: ese que no se ve, pero se siente en el pecho, en la voz que calla, en los pensamientos que no paran.

Aprender a soltarla no es fácil. Requiere paciencia, perdón y mucha compasión hacia uno mismo. Significa aceptar que no podemos cambiar lo que fue, pero sí la manera en que nos relacionamos con ello. Significa dejar de mirar el pasado como una condena, y empezar a verlo como una lección que nos trajo hasta aquí.

Todos en algún momento hemos experimentado este sentimiento y la verdad es... que es más común de lo que creemos, cuando asumimos que la otra persona actúa de acuerdo a lo que tu digas o hagas olvidando la individualidad y la interpretación que el otro pueda tener. 

La culpa es una emoción que al igual que cualquier otra si no tenemos control sobre ella se convierte en un problema para nuestra salud mental, por experiencia sé lo mucho que atormenta esta sensación y como no para de dar vueltas en la cabeza hasta colapsarte.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE ELLA?

Aunque nos cueste, debemos aprender a manejar y controlar nuestras emociones. Esto no significa que evitemos tenerlas si no, entender que la emoción no nos controla ni nos define como personas pero, si nos ayudan a identificar cuando nos estamos equivocando o cuando debemos parar o cambiar una decisión, son una herramienta que debido a que nunca nos han enseñado a utilizarlas correctamente hoy por hoy vemos como pueden llegar a impedirnos disfrutar la vida tal y como es.

Hoy entiendo que la culpa no desaparece de un día para otro; se disuelve lentamente, como el sol que cae sobre el agua hasta dejar solo reflejos suaves. A veces basta con detenerse, respirar y reconocer que ya no somos la misma persona que cometió el error o que cargó con aquello que no le pertenecía.

Perdonarnos no significa olvidar, significa mirar nuestras sombras con compasión, y darnos la oportunidad de aprender sin seguir cargando con el peso de lo que ya fue. Porque cuando la culpa se suelta, aunque sea un poco, la vida se vuelve mas ligera. Y entonces, igual que en un horizonte tranquilo, la luz vuelve a reflejarse en todo lo que somos.

LO QUE PUEDES HACER A PARTIR DE AHORA

recordar que como seres imperfectos, tenemos mucho que aprender y ni la culpa ni ninguna otra emoción que te altere en el momento definen tu vida ni quien puedes ser. "estar mal, también esta bien" "llorar, también es ser valiente" "equivocarte, no te hace una mala persona" y "que los demás sean malos contigo, no depende de tu comportamiento"

Diana P. Ortiz Cadavid

¿Te has sentido identificado con la culpa?
Cuéntame en los comentarios o escríbeme a mi correo cómo la has vivido tu. Te leo 



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