AGOTAMIENTO EMOCIONAL

 LA CULPA DE DESCANSAR

Luz entrando por una ventana junto a una orquídea blanca en una habitación silenciosa.
A veces el descanso más difícil
es el que no viene acompañado de culpa.

Hay días en los que descanso físicamente, pero mi mente sigue corriendo como si todavía tuviera que demostrar algo.


Me siento en el sofá “un momento” y, antes de que mi cuerpo alcance a relajarse, aparece la culpa:

deberías estar haciendo algo,

escribiendo,

produciendo,

aprovechando el tiempo,

avanzando.


Y entonces descansar deja de sentirse como descanso. Se convierte en una batalla silenciosa contra mi propia cabeza.


NOS ENSEÑARON QUE DESCANSAR ES PERDER EL TIEMPO


Crecimos escuchando frases como:

“el que madruga triunfa”,

“hay que aprovechar el tiempo”,

“descansarás cuando tengas éxito”.


Y sin darnos cuenta, empezamos a medir nuestro valor por nuestra productividad.


Cuánto hacemos.

Cuánto trabajamos.

Cuánto soportamos.


Como si existir no fuera suficiente.

Como si tuviéramos que ganarnos el derecho a parar.


EL CUERPO SIEMPRE TERMINA COBRANDO


A veces creemos que podemos ignorar el cansancio indefinidamente.

Seguimos funcionando en automático.

Seguimos diciendo “solo una semana más”.

Seguimos sobreviviendo.


Hasta que el cuerpo empieza a hablar en un idioma que ya no podemos ignorar:

agotamiento,

insomnio,

ansiedad,

tristeza constante,

vacío.


Porque el descanso no es un premio.

Es una necesidad humana.


DESCANSAR TAMBIÉN ES CONFIAR


Con el tiempo he entendido algo difícil:

muchas veces no descanso porque siento que, si me detengo, todo se derrumba.


Como si mi valor dependiera únicamente de cuánto produzco.

Como si parar me hiciera menos fuerte.

Menos válida.

Menos importante.


Pero descansar también es confiar.

Confiar en que mi vida no se destruirá porque hoy decida respirar.

Confiar en que no necesito estar demostrando mi utilidad cada segundo del día.


HAY PERSONAS CANSADAS QUE NO NECESITAN CONSEJOS. NECESITAN PAUSA.


A veces no necesitamos más disciplina.

Ni otra rutina milagrosa.

Ni despertarnos a las cinco de la mañana para “optimizar nuestra vida”.


A veces lo que necesitamos es dormir sin culpa.

Comer tranquilos.

Quedarnos quietos.

Existir sin sentir que vamos atrasados.


Porque una persona agotada no florece.

Solo sobrevive.


QUIZÁ HOY DESCANSAR TAMBIÉN ES PRODUCTIVO


Quizá hoy tu único logro no sea avanzar, sino detenerte antes de romperte.


Y eso también merece orgullo.


Porque hay descansos que no nos alejan de nuestro camino.

Hay descansos que nos salvan.


💭 ¿A ti también te cuesta descansar sin sentir culpa?


Escrito por: Diana P. Ortiz C.

Comentarios

  1. Me siento identificado el descansar que debería ser algo bueno se convierte en malo por la culpa, pero es claro que debemos darle descanso a nuestro cuerpo y no solo en lo físico si no en lo emocional permitirle desconectarse para recargarse y perder continuar un días sin prisas gracias por compartir 🤗

    ResponderEliminar
  2. Como mujer que soy, madre, esposa, empleada, hija etc. Me identifico, entre más activa estoy más valor tengo pensaba, olvidando y descuidando mi salud, mi valor, comprendí que tengo que estar bien yo, para poder ayudar a otros, gracias Diana

    ResponderEliminar
  3. Con el tiempo hemos aprendido a sobrevalorar el estar activos, y a infravalorar el descanso. Olvidando que todo debe ser en su justa medida.
    Ahora es el tiempo de aprender a descansar sin culpa. 🫶🏼❤️🫶🏼❤️

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares