LO QUE HEREDAMOS SIN DARNOS CUENTA

 Historias que viven dentro de nosotros 

Fotografia antigua de una niña en su primera comunión.
Antes de todo lo que heredamos… hubo una historia. 
Una niña, una vida, unas experiencias que también le fueron formando.
Nada empieza con nosotros.

Crecemos pensando que cada decisión, cada acción que tenemos nacen directamente de quienes somos. 
Nadie nos explica que en nuestro material genético hay mucho más que solo biología y que no solo heredamos el color de piel, cabello o ojos. 

Con el tiempo vamos adquiriendo actitudes y pensamientos que nos fueron acompañando en la crianza, en lo que vimos de nuestros padres y familia.
Lo que escuchamos... y también de lo que nunca nos enseñaron.
Y sin darnos cuenta, heredamos maneras de ver el mundo y la vida.

Las herencias invisibles

Cuando pensamos en herencia, casi siempre lo asociamos a lo material, olvidando que existen algunas que son silenciosas.

Heredamos formas de reaccionar ante el conflicto, maneras de expresar el afecto e incluso de como ocultarlo, heredamos miedos que nunca entendimos del todo.
A veces incluso silencios.
Historias que quedaron guardadas en una generación y que, de alguna forma, siguen viviendo en las siguientes.

Comprender no es culpar

Cuando miramos nuestro pasado y reconocemos todo aquello que hemos heredado, no buscando culpables si no comprender el origen de nuestras herencias silenciosas.

Nuestros padres y nuestras familias también vivieron sus propias historias, con sus propias herencias en limites, heridas y aprendizajes.

Comprender esto no cambia el pasado, pero sí puede cambiar nuestra manera de verlo. Y cuando cambia nuestra mirada, muchas veces también cambia nuestra forma de vivir el presente.


El momento en que algo cambia

Hay un momento en la vida en el que empezamos a reconocer estas dinámicas.
Tal vez en una conversación.
Tal vez al repetir una reacción que habíamos visto antes.
Tal vez al preguntarnos por qué ciertas cosas nos afectan de una forma profunda.

Ese momento puede ser incomodo, porque nos obliga a ver cosas que antes no habíamos querido ver. Pero también puede ser liberador.
Porque cuando entendemos de dónde vienen algunas de nuestras historias, también aparece una posibilidad nueva: decidir qué hacer con ellas.


Elegir qué continúa y qué cambia

No siempre podemos elegir lo que recibimos. 
Pero sí podemos elegir qué hacemos con ello.
Podemos repetir ciertas historias sin cuestionarlas.

O podemos detenernos, observarlas y preguntarnos si queremos que sigan formando parte de nuestro camino.
A veces el cambio no ocurre de forma inmediata.
A veces empieza con algo mucho más simple:
Tomar conciencia.
Porque cuando algo se vuelve consciente, deja de dirigir nuestra vida en silencio.

Momento de avanzar

Al ver y entender la historia de nuestra familia o de aquellos que nos criaron ha sido un proceso complejo.
Nos hemos hecho preguntas.
Y así hemos logrado comprender.

En el proceso hemos alcanzado claridad, lo que nos ayuda a avanzar ahora de una manera más conciente.

Finalmente

Probablemente todos heredamos historias que vienen más allá de nuestros padres.
Formas de amar.
Formas de interpretar la vida.
Formas de evitar el sufrimiento.

Sin embargo, todos tenemos la posibilidad de reescribir nuestra historia. 
Y comienza con una simple pregunta: 
¿qué quiero conservar... y que quiero transformar?

... este espacio nace también de una historia personal, de comprender de donde vengo y lo que he heredado. Poco a poco iré compartiendo más sobre ello.

💬 Si algo de lo que leíste hoy resonó contigo, quizá no sea casualidad.
A veces comprender nuestras historias es el primer paso para mirarnos con más claridad.

Si quieres compartir tu historia de forma anónima o formar parte de este espacio, puedes escribirme.
Este proyecto también es para dar voz a historias que necesitan ser contadas.
Puedes enviarme un mensaje a: 
📩 dortizcadavid@gmail.com


Y si crees que esta reflexión puede ayudar a alguien más, compártela.

Escrito po: Diana P. Ortiz C.



Comentarios

Entradas populares