8 DE MARZO: una reflexión sobre las historias silenciosas de las mujeres

8 De marzo

El Día Internacional de la Mujer no es solo una fecha en el calendario.
Es también un momento para detenernos y recordar a las mujeres que han marcado nuestras vidas.
A las que lucharon en voz alta.
Y a las que lo hicieron en silencio.

Mujeres que sostuvieron hogares, que aprendieron a ser fuertes cuando nadie les enseñó cómo, que siguieron adelante incluso cuando el camino no era fácil.
Cada una con su propia historia.

Ilustración de una madre sosteniendo con cuidado a su hija, representando las historias y la fortaleza de muchas mujeres.
Las historias de las mujeres también se escriben en los momentos en que aprendieron a sostener a otros.


Las historias que no siempre se cuentan

Hay historias de mujeres que casi nunca se dicen en voz alta.
Historias que viven en los recuerdos, en los sacrificios cotidianos y en las decisiones difíciles.

Muchas veces son historias que solo conocen quienes estuvieron cerca.
Pero no por ser silenciosas son menos importantes.
Al contrario: son las que, poco a poco, van dando forma a quienes somos.


Recordar también es una forma de honrar

Quizá el verdadero sentido de este día sea precisamente ese: recordar.
Recordar a las mujeres que vinieron antes que nosotros,
a las que abrieron camino de maneras grandes o pequeñas,
y a las que, con su vida, nos enseñaron más de lo que imaginan.

Tal vez por eso algunas historias piden ser contadas.
La de mi madre fue una de ellas, y fue también la que me llevó a escribir el libro que hoy acompaña este espacio.

Si al leer esto conectas con la historia de otras mujeres, o incluso con la tuya, puede que haya algo que necesite ser expresado.

Y cuando expresamos o contamos nuestra historia, es también una forma de sanar.

💬 Si quieres compartirlo, te leo en comentarios.


Escrito por. Diana P. Ortiz C.

Comentarios

  1. me parece muy acertada, la publicación es muy cierto, hay muchas mujeres que han hecho grandes cosas y quedan en el anonimato, historias más grandes de la vida, han sido escritas por mujeres sencillas y humildes.
    Dianita, que qué Dios derrame muchas bendiciones, sobre ustedes su esposo. 1000 y 1000 felicidades, Dios me la bendiga

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