EL ALCANCE DE LA PALABRA

 Cuanto daño o bien puede hacer una palabra, desde dar vida hasta producir muerte y sin embargo, olvidamos esto por completo cuando decidimos dar una opinión sobre la vida de otra persona e incluso cuando estamos discutiendo con nuestros seres queridos. 

La palabra es como una semilla que esparcimos desde nuestra boca hacia terrenos que varían entre arcillosos, calizos, limosos, arenosos, francos y salinos; y al igual que en la naturaleza, no toda semilla es buena y no todo terreno esta preparado para cualquier semilla, Por esta razón, debemos preparar y nutrir cada semilla y así mismo conocer el terreno y cuidarlo antes de decidir expresar o soltar cada semilla.

Para nutrirla, debemos no solo educarnos profesionalmente, sino también emocionalmente, aprender a hablar con sabiduría no es algo con lo que se nace, debemos buscarla, fortalecerla y transmitirla de tal manera que todos midamos nuestras palabras antes de expresarlas a los demás.

¿Cómo un comentario puede afectar a alguien?

El ejemplo más claro de esto, son las guerras, las cuales no empiezan con las bombas o disparos; para que una guerra se inicie basta con una palabra mal dicha o mal entendida. Sin embargo, con ella también se logra el perdón, la reconciliación y la paz.

Por otro lado, con nuestras palabras podemos destruir el autoestima de una persona y de paso marcar su vida para siempre y así mismo podemos elevarla al punto de ayudarla a crecer y convertirse en una mejor persona.

Cuidemos lo que decimos, nutramos nuestras palabras y sembremos amor y empatía; trabajemos en nosotros mismos para así ayudar a otros a crecer a nuestro lado, todos nos necesitamos de una u otra manera y compartimos el mismo pedazo de tierra, la cual debemos cuidar.

Diana Ortiz C. 



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