¿CÓMO SUPERAR O EVITAR UN TRAUMA EMOCIONAL?
Esta es una pregunta muy común en nuestro diario vivir y quisiéramos una palabra o una pastilla mágica con la cual desaparecer todos los traumas que vivimos en el transcurso de nuestra vida; sin embargo, primero debemos entender la definición de "Trauma" para así saber identificarlos, expresarlos y finalmente; superarlos.
De acuerdo a la psicología, el trauma se define como: acontecimiento inesperado, imposible de manejar que perturba el bienestar de la persona que lo vive. En filosofía tenemos una definición dada por el fundador del psicoanálisis el Dr. Sigmund Freud, quien la define como, todo aquello que deja a un sujeto sin recursos. El término con el que lo define es hilflosigkeit. “La definición general de acontecimiento que produce huellas de afecto” (Miller, 2002, 81). por último, la RAE la define como: emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.
Tenemos claro que son la evidencia que confirma que en la vida no todo es color rosa y que hay situaciones que se implantan en nuestros recuerdos como un pequeño virus que va haciendo daño poco a poco y de forma sigilosa al punto de no hacerse evidente sino hasta alcanzar muchas veces un daño irreversible.
Sin embargo, la psicología, la filosofía, e incluso la religión; nos hablan ampliamente de como ver todo lo que pasa a nuestro alrededor como una oportunidad de aprender, de crecer y como simples acontecimientos que no precisamente tienen que afectarnos o hacer parte de nuestro SER. En la filosofía por ejemplo, tenemos el "estoicismo" lo cual es, una escuela de pensamiento filosófico en la que se intenta responder a la pregunta de, ¿cómo vivir?
Llegar a ser estoico es, tener la capacidad y la fuerza de voluntad para controlar nuestras emociones o sentimientos al punto de ser felices aun ante las adversidades; el propósito del estoicismo es alcanzar la tranquilidad que vendría a ser la misma felicidad, y una forma de alcanzarla de acuerdo a este, es con la domesticación de las emociones sin necesidad de eliminarlos, es un tipo de apatía emocional selectiva a las situaciones difíciles que vivimos en el día a día; se trata de identificar qué cosas están dentro de nuestro control y cuáles no lo están.
Así mismo, la psicología nos dice que el trauma permanece en nuestro cuerpo de manera inconsciente, generando daños en nuestra vida hasta que se hace evidente y decidimos procesarlo; explica que, superar un trauma implica reconocer las emociones angustiosas que nos han afectado en esos instantes, sentirlas y procesarlas como es debido y que, en cambio, si acabamos ignorando o suprimiendo esas emociones ligadas a esas experiencias, terminan por causar un daño más profundo y duradero.
A nivel de religión nos invitan a, aprender de las experiencias negativas, expresarlas y dejarlas salir de nuestra vida, dejando solo lo importante, valioso y que realmente nos da felicidad, o en otras palabras, tranquilidad en el día a día; basándose en la fe de que todo saldrá bien.
Podemos ver que, todos están enfocados en un mismo propósito, alcanzar la felicidad plena, centrándonos en las cosas buenas de la vida y en agradecer y aprender de lo malo.
En mi opinión, superar un trauma no es olvidar que existió o negar el daño que ha causado, si no saber identificarlo, expresarlo y aprender lo que necesitamos aprender de él, para así sanar y reconstruir. La felicidad es tener la tranquilidad de comprender que tras cada tormenta, siempre sale el sol y que en los días lluviosos también tenemos oportunidad de divertirnos.
¿Cómo saber que somos felices sí nunca pasamos situaciones difíciles? Es ahí donde nos damos cuenta de la importancia de aquellas malas experiencias de la vida, somos seres sintientes y así mismo seres inteligentes, por lo tanto, podemos alcanzar la inteligencia emocional, comprender aquellos malos sentimientos, expresarlos y entender que no definen nuestro pasado, presente o futuro.
Los traumas son como aquellos parásitos internos a los que poca atención le prestamos, como no son visibles, no sabemos de su existencia, sino hasta que nos enfermamos del estómago y decidimos tomar desparasitantes, igualmente, con los traumas no los tratamos hasta que nos vemos en crisis psicológicas; ya que, desde nuestra niñez no aprendimos a dominar nuestras emociones ni a procesarlas correctamente.
Debido a que la sociedad aún ve la salud mental como algo utópico o una "moda" de las generaciones actuales, algunos de los que hemos vivido con la falta de una buena salud mental y que conocemos el alcance que tiene la falta de está, tratamos de ayudar a los demás, día a día desde nuestra propia experiencia y buscamos normalizar el visitar a un psicólogo como una muestra de amor propio.
Diana P. Ortiz C.



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