LA AVENTURA DE LA VIDA

Convierte tu vida en una aventura diaria, tómatelo como si fueras en un crucero con todo pago y todo incluido en el cuál tú haces las condiciones y tu diriges el rumbo del barco, solo tú sabes donde quieres ir y a donde quieres llegar, tú decides las personas a las que invitaras a tu crucero y también decides quienes se quedan y quienes no.

Como en cualquier viaje nos podemos encontrar con tormentas en el camino y con peligros en general que debemos afrontar, también habrán invitados que todo lo que harán será destruir tu barco, otros solo aprovecharan lo que tienes para ofrecer; sin embargo, también habrá quienes te ayuden a dirigir el barco a través de las tormentas y a reparar los daños provocados por otros.

Recuerda que en cada parada puedes dejar personas y recibir otras, por otro lado, si lo prefieres podrías viajar solo, arriesgándote a naufragar y terminar en islas perdidas donde, ¿por qué no? podrías aprovecharlas para recuperar el barco y la dirección que quieres tomar; también podrías encontrar a otras personas que al igual que tú se perdieron brevemente en el camino y tu podrías ser ese salvavidas que estaban esperando.

 Todos nos encontramos en este viaje, con rumbos y vehículos de transporte diferentes; todos estamos expuestos a perdernos, a caernos y a quedar atrapados en tormentas; sin embargo, también tenemos las mismas oportunidades de recibir ayuda y de ofrecerla a otros. Seamos más amables con aquellos que nos invitan a ser parte de su viaje y permitámonos ayudar y ser ayudados, reconocer que no se puede solo también es una muestra de fortaleza y sabiduría.

Por último, quisiera dejarte una invitación, sanemos juntos, construyamos barcos, aviones, bicicletas o autos, lo que quieras; pero, hagamos de este viaje, nuestra mejor aventura, amemos, riamos, lloremos, caigamos juntos y así mismo levantémonos y hagamos de cada día de este viaje el mejor día. 

 Diana Ortiz C.

imagen creada por Diana P. Ortiz Cadavid


 

 



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